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A flor de novedad

Lydie Dufour siempre ha cultivado su gusto por la investigación. Ingeniera en Horticultura, entró a las filas de la agrosilvicultura en la unidad Sistema del INRA de Montpellier. Allí prepara el terreno para una trayectoria sembrada de un deseo de desbrozar campos relativamente inexplorados.

Lydie Dufour sobre el terreno, ingeniera asistente en la unidad Sistema del INRA de Montpellier. © INRA, C. Maître
Julie Cheriguene
Actualización: 04/01/2019
Publicación: 10/02/2015

Lydie Dufour sabe aprovechar las oportunidades que se le presentan. Su primer contacto con el INRA fue en 1982, en Guadalupe, adonde había llegado acompañando a su marido, que durante un año fue asistente técnico voluntario en aquel centro. Allí se dedicó a estudiar las relaciones planta-insecto entre el ñame y las hormigas cortadoras de hojas. En 1986, con su máster de Ciencia y Tecnología de la Producción Vegetal sobre la alfalfa, se va tres años, esta vez sola, a la isla de la Reunión, donde se reencuentra con sus primeros amores —la horticultura— en el Centro de Formación Profesional y de Promoción Agrícola de Saint-Joseph. «Me dediqué principalmente a dar clases de horticultura, pero también me encargué de poner en marcha la explotación agrícola del centro, y me ocupé de programas de experimentación». Reconoce que la enseñanza no era lo que prefería: «La investigación me gusta mucho más: trabajando para mejorar el medio ambiente y la producción agrícola, tengo la convicción de hacer algo útil. Y siempre hay cosas nuevas que descubrir, y un sinfín de estímulos».

La horticultura tropical toma forma

Su vocación se confirma cuando vuelve a Guadalupe en 1993, donde se instala con su marido y sus hijos, y donde esta vez se quedará diez años. Contratada como ingeniera asistente, es responsable del programa de investigación en horticultura en la estación experimental de Agricultura, Suelo y Clima de la zona del Caribe.
 

Estudia sobre todo una flor hortícola tropical denominada anturio (Anthurium andreanum). El objetivo de su trabajo consiste en producir flores de calidad y en cantidad suficiente. Siguiendo la propuesta de un antiguo profesor, aprovecha su oportunidad y se matricula al mismo tiempo en la Universidad de Angers para realizar un doctorado sobre la producción del anturio como flor cortada, cultivado sin suelo, bajo cubierta, en los trópicos. «En aquel entonces, estaba muy aislada en mi campo, y fue una oportunidad de trabajar en red y mejorar mi actividad». Sus estudios la llevan a desarrollar un nuevo invernadero tipo túnel con sombreado que permitía reciclar el exceso de nutrientes que se le echan a las plantas, que se reinyectan en un circuito cerrado. Se trataba de una instalación experimental financiada por un contrato entre el Estado y la región, y donde le solicitarán que lleve a cabo experimentos en torno a la nutrición mineral del maíz.

El cambio climático se ve en el campo

A su regreso a Francia, toda la familia se traslada a Montpellier: «La agrosilvicultura me interesó desde el principio; era un campo algo alejado de mis especialidades, pero prometedor. Las primeras parcelas fueron plantadas en 1995, y quedaba todo por hacer». Entra en contacto directamente con el director de la unidad Sistema1, a la que se incorpora en 2002.
 

Lydie Dufour está al tanto de todo. Es responsable de los experimentos agroforestales y del equipo técnico, pero también administra el presupuesto de los proyectos en curso. Se ocupa igualmente del control de calidad, «una tarea poco golosa y un tanto ingrata», comenta con humor. «Me gusta este lado versátil de mi trabajo; me siento muy libre en el día a día, todos los días, gestionando yo misma mis obligaciones».

Lydie Dufour suele tener un pie sobre el terreno. De abril a julio es temporada alta, y realiza mediciones de radiación para evaluar los efectos de la sombra de los árboles sobre los cultivos y su rendimiento. En invierno, compara el crecimiento de los árboles asociados con cultivos o no asociados: «En general se produce más en las parcelas que combinan árboles con cultivos debido al mayor crecimiento de los árboles, de donde se deriva la importancia de seguir al milímetro ese crecimiento, año tras año, especialmente en un contexto de cambio climático». La introducción de árboles o de cultivos fijadores de nitrógeno, el almacenamiento de carbono en las capas profundas del suelo, la producción de madera como fuente de energía: «Cada proyecto trae novedades en materia de investigación».
 

Lydie Dufour es obstinada. Ahora tiene en su punto de mira adaptar para la agrosilvicultura una base de datos utilizada para llevar a cabo experimentos en viñedos enyerbados. Esa nueva base de datos, a la que podrían acceder los investigadores, permitirá aprovechar los datos acumulados desde 1995: «Los primeros estudios sobre agrosilvicultura y cambio climático se centraban en el modelado. Ahora podemos abordar ese tema desde el aspecto de la experimentación».

Lydie Dufour sobre el terreno. © Inra, C. Maître
Lydie Dufour sobre el terreno. © Inra, C. Maître

1 INRA/CIRAD/Montpellier Supagro

¿Y el INRA?

«El INRA tiene un papel importante: aquí se trabaja muy bien, y es satisfactorio estar en un lugar donde las cosas funcionan.  Yo voy al trabajo con la sonrisa puesta, hago lo que me interesa, tengo bastante autonomía, y esa sensación de libertad es esencial para mí.»

Minicurrículum

  • 57 años, casada, con 2 hijos
  • 1981: Ingeniera en Horticultura, Instituto Nacional de Horticultura de Angers
  • 1986: Máster en Ciencia y Tecnología de la Producción Vegetal
  • 2001: Doctora en Ciencias Agronómicas, Universidad de Angers
  • Amante de la equitación desde los 13 años, es jueza en concursos hípicos