Ana en el país de los nanos

Al igual que Gulliver, realizó un viaje extraordinario, avanzando a pasos agigantados en un mundo nanoscópico. Del descubrimiento de las propiedades fisicoquímicas de polímeros de origen vegetal en España a su ensamblaje en el INRA de Nantes, el relato de Ana Villares nos lleva al centro de su ambición científica: obtener nuevos materiales de base biológica que sean funcionales y sostenibles.

Ana Villares recibe el Premio a la Promesa Científica 2016.. © INRA, NICOLAS Bertrand
Julie Cheriguene
Actualización: 03/07/2017
Publicación: 13/12/2016

Ana Villares es discreta a pesar de ser una eminencia en el ámbito de las nanocelulosas, un campo de investigación en pleno auge. «Existen dos tipos principales de nanocelulosas: las nanofibras, que parecen espaguetis, y los nanocristales, que tienen aspecto de granos de arroz», explica. Para controlar las propiedades mecánicas (materiales aislantes o resistentes), ópticas (dispositivos electrónicos, superficies reflectantes) o de barrera (embalajes), Ana cuenta con un saber hacer único que rápidamente resultó esencial dentro de su equipo.

La odisea de los materiales del futuro

La aventura de Ana empieza en lo alto de su montaña, en Zaragoza (España), cuando se decantó por una trayectoria de investigadora al terminar un máster en química. En 2013 decidió trasladarse a Francia para incorporarse, en el marco de un posdoctorado, al equipo «Ensamblajes nanoestructurados» del Laboratorio de Biopolímeros, Interacciones y Ensamblajes, en el INRA de Nantes, y así aprovechar plenamente su doble formación científica en física y química.
En el ámbito de la investigación básica, Ana se mueve como pez en el agua. «Me gusta analizar la composición de lo que llamamos las películas finas: ¡en cuanto logramos explicarlas, podemos controlarlas!», se entusiasma con una sonrisa tímida. Y añade: «Nuestro objetivo es obtener ladrillos elementales a partir de polímeros naturales, que posteriormente ensamblamos o modificamos para desarrollar sus funcionalidades». Fomentar el avance de los conocimientos en su ámbito hace que su imaginación se dispare. «No fabricamos envases directamente, pero la labor de investigación básica que realizamos permite identificar los polímeros cuyas características son las más adecuadas», comenta.
Después de tan solo tres años de haberse incorporado al INRA, sus resultados son impresionantes. Entre estos cabe destacar un nuevo método para fraccionar fibras de celulosa por vía enzimática: «Este mecanismo de desfibrilación permite producir nanofibras con menos energía y ofrece un mayor abanico de posibilidades de ensamblaje». Este procedimiento, que requiere enzimas LPMO (1), ha sido patentado. Ana Villares también desarrolló un modelo para describir la modificación de las celulosas tras la absorción de hemicelulosas: «Mientras la celulosa posee sobre todo cualidades de resistencia, la hemicelulosa es, por ejemplo, soluble en el agua. Estudiar la interacción celulosa/hemicelulosa nos permite, entre otras cosas, estabilizar el ensamblaje y las propiedades finales». Para Ana, «publicar un resultado es la recompensa al trabajo realizado».

Valor ascendente

A sus 36 años, Ana cuenta con no menos de 65 publicaciones en revistas internacionales. Cuando se le pregunta sobre lo que esto representa para ella, contesta sin falsa modestia: «Un equilibrio entre estímulo y presión». Para Bernard Cathala, su director de investigación dentro de la unidad, «esto prueba sobre todo una gran calidad científica y excelentes capacidades de realización». Una investigadora excepcional cuyo talento confirmado no deja nada al azar.
Ana Villares es extremadamente organizada. Sabe que la eficacia de un trabajo de investigación pasa por la aplicación de una metodología rigurosa. «A veces puede parecer que perdemos el tiempo en la redacción antes de empezar los experimentos, pero resulta crucial saber hacia dónde vamos», explica. «No hay desperdicio en su trabajo. Es de una productividad extraordinaria», comenta Bernard Cathala. Una de sus grandes cualidades es saber captar todas las dimensiones de un proyecto, ejercicio que logró con éxito para la selección de posdoctorado Agreenskills (2) y el concurso de investigadores experimentados sobre proyecto en 2015. «Diseñé con Bernard mis proyectos de investigación. Si no fuera por el equipo no estaría aquí. Nada se puede hacer solo», afirma. Con su acento melodioso, subraya la importancia de aprovechar las experiencias y las prácticas conjuntas para poder avanzar. En el horizonte se encuentra el gran reto de los materiales de base biológica: «proponer una verdadera alternativa para reducir nuestra dependencia de los polímeros derivados del petróleo». Es el anhelo de Ana Villares, brillante promesa de adelantos científicos que justifica el reconocimiento obtenido   

Ana Villares rodeada de su equipo © INRA, B. Nicolas. © Inra, NICOLAS Bertrand
Ana Villares rodeada de su equipo © INRA, B. Nicolas © Inra, NICOLAS Bertrand

1 Las enzimas LPMO (monooxigenasas líticas de polisacáridos), de origen fúngico, son producidas por la Unidad Mixta de Investigación Biodiversidad y Biotecnología Fúngicas (INRA – Universidad de Aix-Marsella – Politécnico de Marsella), INRA PACA. Son capaces de romper enlaces glicosídicos y, por lo tanto, de degradar la celulosa mediante un mecanismo oxidativo.

2 Programa que favorece la movilidad internacional de investigadores y ofrece estancias en Francia para investigadores extranjeros que deseen trabajar en un laboratorio miembro del consorcio Agreenium-IAVFF.

Mini currículum

  • 36 años, nacida en Soria, España
  • 2003-2004: máster en técnicas experimentales de química, Universidad de Zaragoza, España
  • 2005-2008: doctorado de química, Universidad de Zaragoza, España
  • 2008-2012: posdoctorado en el Instituto Nacional de Investigación y Tecnología Agraria y Alimentaria (INIA), Soria, España
  • 2013-2015: posdoctorado Agreenskills en la Unidad Biopolímeros, Interacciones y Ensamblajes en el INRA de Nantes
  • Desde 2013: investigadora en la Unidad Biopolímeros, Interacciones y Ensamblajes en el INRA de Nantes
  • Autora de 65 publicaciones en revistas internacionales
  • Centros de interés: lectura, «ver mundo»

Premios

  • Premio a la Promesa Científica del INRA 2016

¿Y despuès?

«Ana es excepcional. Tiene un potencial enorme. ¡Esperemos que se quede con nosotros!», nos comenta su director de investigación, Bernard Cathala. Un deseo que comparte la investigadora, que ha encontrado su lugar en el Instituto: «Las oportunidades de trayectoria para los investigadores extranjeros son atractivas. Estoy contenta en el INRA y el equipo me recibió muy bien». En su unidad cuenta con instalaciones a la altura del amplio campo de investigación que se abre ante ella: «Contamos con un entorno de trabajo muy competitivo con herramientas eficaces». Ana tiene la intención de realizar estancias en el extranjero para conocer las técnicas de otros laboratorios y así continuar progresando.