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Una trayectoria saludable

De las ciencias duras a la sanidad pública sólo hay un paso y Stéphane Hazebrouck lo ha dado con convicción. Con su gorra de ingeniero y su bata de microbiólogo, sigue la senda de la investigación hasta la unidad de alergias alimentarias del INRA, un camino que lo lleva a buscar resolver los múltiples desafíos de la salud pública.

Stéphane Hazebrouck, investigador del Laboratorio INRA de Inmunoalergia alimentaria, al encuentro del público en el stand del Salón de la agricultura 2017. © Bertrand NICOLAS - Inra, NICOLAS Bertrand
Julie Cheriguene
Actualización: 11/09/2018
Publicación: 19/06/2017

Cuando llega el momento de elegir una carrera, Stéphane Hazebrouck se inclina por una especialidad científica. En el transcurso de su curso preparatorio de Matemáticas y Física, le coge el gusto a la Química orgánica e integra, en 1991, una escuela de ingenieros en el Instituto nacional de ciencias aplicadas de Toulouse. Más adelante, sus estudios en microbiología fundamental lo llevan a realizar prácticas en laboratorios de investigación, lo que lo motiva a inscribirse en un doctorado para conocer el punto de vista de un investigador. 

Tomarse el tiempo de plantearse preguntas de investigación

La búsqueda de la inspiración

En el marco de su tesis en el Instituto Cochin de Genética Molecular, trabaja en la puesta a punto de una herramienta de cribado bacteriano para la selección de sustratos y de inhibidores de la proteasa del VIH1. Al inhibir la acción de la proteasa viral, que permite escindir los precursores poliproteicos virales, se bloquea la producción de partículas virales capaces de infectar nuevas células. De este modo, desarrolla una cepa de la bacteria E. coli, cuyo crecimiento estaba condicionado a la actividad de la proteasa del virus del Sida1.

Después de su doctorado, parte a hacer un postdoctorado a Israel, donde investiga los procesos de resistencia de los naranjos sometidos a un estrés hídrico, su primer contacto con la investigación agronómica. La falta de agua hace que algunas proteínas vegetales antioxidantes se sobreexpresen. Su proyecto consistía en modificar una de estas partículas incorporando una selenocisteína y expresándola por primera vez en E. coli. Las propiedades antioxidantes de esta proteína permiten contemplar numerosas aplicaciones, como por ejemplo en cremas cosméticas. Esta experiencia lo transforma. Aunque los métodos científicos son similares, ya que que las publicaciones se realizan en las mismas revistas, lo más enriquecedor para él fue desarrollar su capacidad de adaptación a las diferentes culturas de Oriente Próximo.

A continuación realiza un segundo postdoctorado en una empresa emergente, donde trabaja con herramientas de recombinación genética. Estas experiencias lo empujan a reconsiderar su futuro: ¿sector público o privado? La elección es suya. Sin embargo, rápidamente comprende que necesita tomarse el tiempo necesario para realizar sus investigaciones y esta libertad solo la brinda la investigación pública.

Sensibilización pública

Estando inscrito en un Máster de gestión de innovación tecnológica en agroactividades y bioindustrias, postula para la posición de encargado de investigación de la Unidad de alergias alimentarias del INRA y es aceptado en 2003. Trabajar en contacto con enfermos y personal médico lo llena de satisfacción e incluso se lamenta no haberlo hecho más durante su tesis. De esta forma, Stéphane lleva a cabo proyectos de investigación variados, con un objetivo constante: comprender mejor el desarrollo de las alergias alimentarias, reconocidas hoy como enfermedades y un auténtico problema de sanidad pública. 

Las alergias alimentarias, un problema de sanidad pública

El investigador muestra un interés especial en la relación entre la microbiota intestinal y el sistema inmunitario. La colonización del tubo digestivo por la microbiota durante las primeras semanas de vida es vital, ya que el sistema inmunitario aprende a diferenciar lo peligroso de lo inofensivo, como las bacterias comensales o las proteínas de los alimentos. De hecho, varios estudios han reflejado respuestas alérgicas más elevadas en ratones criados en un entorno estéril, es decir, sin microbiota intestinal. Sus trabajos se orientan también hacia el estudio de ciertos alérgenos alimentarios2. Por ejemplo, se interesa por conocer por qué ciertos pacientes son alérgicos a la leche de cabra, pero son capaces de tolerar la leche de vaca, cuando las proteínas de ambas son idénticas en un 90%. Este fenómeno fue observado en un modelo de ratón, el cual produce anticuerpos capaces de reconocer específicamente la leche de cabra. Estos anticuerpos se emplean actualmente en kits para detectar contaminación de leche de vaca por leche de cabra.

En su área, las posibilidades de investigación son abundantes, desde enfoques metabolómicos y metagenómicos y estudios de las nuevas patologías alérgicas, hasta el impacto de los factores medioambientales en las alergias alimentarias. Stéphane y su equipo trabajan en evaluar el riesgo alérgeno inducido por la introducción de nuevas proteínas a la alimentación humana, inicialmente utilizadas para la alimentación animal, como son las semillas de girasol o de colza. Si bien las investigaciones son prometedoras, la búsqueda de financiación sigue siendo clave para garantizar la perennidad del trabajo de su laboratorio. Además, el laboratorio constantemente recibe estudiantes en formación y un número creciente de solicitudes de intervenciones ante un público cada día más extenso. Esto da vida al laboratorio y Stéphane Hazebrouck reconoce que sentirse útil es muy gratificante, sobre todo porque sabe que su trabajo depende de la divulgación de los resultados.

 1 El virus de la inmunodeficiencia humana (VIH) es el virus responsable del síndrome de la inmunodeficiencia adquirida (sida) en el ser humano.

 2 Más precisamente, trabaja en la producción de alérgenos recombinantes, siempre en E. coli, con el fin de desarrollar pruebas de diagnóstico y producir anticuerpos específicos de las proteínas de la leche de vaca y de cabra

Minicurrículum

  • 45 años, vida marital, 2 hijos
  • 1994: diploma de ingeniero; Ingeniería bioquímica y alimentaria, genética microbiana, Instituto nacional de ciencias aplicadas (INSAT) de Toulouse
  • 1998: DEA (Diploma de Estudios Avanzados) de Microbiología – biotecnología, Instituto nacional de ciencias aplicadas (INSAT) de Toulouse y Universidad de Toulouse III – Paul Sabatier
  • Doctorado de Microbiología, Universidad París VII – Denis Diderot
  • 2003: Master de Gestión de innovación tecnológica en agroactividades y bioindustrias (Masternova), Instituto nacional agronómico París Grignon (INA-PG) y Reims Management School
  • Desde el año 2003: encargado de investigación en el Laboratorio INRA de Inmunoalergia alimentaria, en la CEA (Comisión de Energía Atómica y Energías Alternativas de Francia) de Saclay
  • 2016: Habilitación para dirigir investigaciones, Universidad París Descartes
  • Hobby: submarinismo