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Embalajes de menos recorrido

Nathalie Gontard, directora de investigación de la unidad Ingeniería de los Agropolímeros y Tecnologías Emergentes del centro del INRA de Montpellier, es pionera en el mundo de los embalajes. Preocupada por la acumulación de residuos plásticos en el suelo y el agua, inventa embalajes biodegradables innovadores.

Nathalie Gontard, directora de investigación de la unidad Ingeniería de los Agropolímeros y Tecnologías Emergentes del centro del INRA de Occitania-Montpellier, es la galardonada con el Premio al Desafío Científico © NICOLAS Bertrand
Pascale Mollier, traducido por Fernando Campos Leza
Actualización: 08/03/2018
Publicación: 20/11/2017

«¿Por qué te centraste en los embalajes?» «No lo sé... Tal vez porque era un ámbito inexplorado en los años noventa.» Poco dada al autoanálisis, Nathalie llega con su casco de bicicleta y su bolso rojo, con su silueta juvenil y aires de bailarina. «Desde que obtuve mi Diploma Universitario de Tecnología, tenía dos temas en mente: los embalajes y los países en desarrollo. Mi mayor satisfacción, treinta años después, es poder movilizar a una comunidad de investigación internacional en torno a este tema de los embalajes de plástico y los desechos», prosigue, recogiéndose el pelo con tranquilidad y precisión.

Hacia la eliminación de los residuos agrícolas

Tres cuartas partes de los plásticos no son reciclables de manera repetida, de ahí la importancia de considerar los embalajes biodegradables, pero no de cualquier tipo. Que un producto tenga origen biológico no significa necesariamente que sea virtuoso. Por ejemplo, las bandejas de alimentos se pueden hacer con pellets de maíz, pero si ese maíz se cultiva en China en competencia con la producción de alimentos, tiene poco sentido. El reto es producir esos bioproductos a partir de residuos vegetales locales y no reciclados, como las cepas de vid, los residuos de olivas, etc.
También se pueden reciclar los efluentes lácteos o de vinificación mediante microorganismos que producen tanto metano para energía como bioproductos para embalajes. Ese es el espíritu del proyecto No Agro-Waste, «cero residuos en la agricultura», que coordina Nathalie, un proyecto en el que participan nada menos que 32 países, incluida China, con un presupuesto total de 8 millones de euros.

«¿El premio? El reconocimiento de la importancia del tema de los embalajes.»

Inspiración en tierras lejanas

«El miedo hace bajar la mirada sobre el manillar e impide ver a largo plazo». Nathalie aprendió a superar el miedo muy pronto. Tras su Diploma Universitario de Tecnología, se fue a buscar inspiración por el mundo: África, América del Sur y Asia. Joven, sola, con aprensión pero con firmes certezas, investiga durante diez años sobre los embalajes hechos con hojas, que existen desde hace mucho tiempo en esos países. En Japón, estudia los embalajes «inteligentes», y echa mano de un resultado al que llegó con su tesis: una proteína de trigo que cambia su conformación y propiedades eléctricas en presencia de CO2, amoniaco y etanol. De ahí la idea de hacer un chip RFID a partir de esa proteína, para capturar esas emisiones e indicar una fecha de caducidad real. Una industria permitió plasmar en la realidad esa innovación.
Para ella, el INRA es una herramienta fabulosa al servicio de la agricultura y la agroalimentación en Francia y en otros países. Nathalie es optimista y cree en la acción colectiva. Transmite su visión internacional a su equipo y a otras personas. Establece numerosas colaboraciones y Skype no para de funcionar en los laboratorios. Repone fuerzas en su Ardèche natal, donde sus padres le dieron un modelo de vida sencillo, en estrecha relación con la naturaleza, casi autosuficiente. Con emoción, evoca el recuerdo de su padre, fontanero, jardinero, pescador, experto en trufas. Un padre fundador, dos hermanos arraigados en su terruño, dos hijos aventureros y minimalistas en su estilo de vida, uno piloto, el otro buzo, otros dos hijos de sensibilidad humanista y ecológica. Transmisión, traspaso. Ahora es más fácil entender por qué Nathalie eligió trabajar con embalajes biodegradables y de origen biológico.

En el centro, Nathalie Gontard, galardonada con el Premio al Desafío Científico 2017, rodeada por el equipo de la unidad Ingeniería de los Agropolímeros y Tecnologías Emergentes del centro del INRA de Occitania-Montpellier. © Inra, NICOLAS Bertrand
En el centro, Nathalie Gontard, galardonada con el Premio al Desafío Científico 2017, rodeada por el equipo de la unidad Ingeniería de los Agropolímeros y Tecnologías Emergentes del centro del INRA de Occitania-Montpellier © Inra, NICOLAS Bertrand

Contacto
Contacto científico:

  • Nathalie Gontard UMR1208 IATE Ingeniería de los Agropolímeros y Tecnologías Emergentes
Departamento asociado:
Science for Food and Bioproduct Engineering
Centro asociado:
Montpellier

mini-cv

  • 53 años
  • 1985-1988: Título de ingeniero y máster
  • 1988-1991: Tesis en el Instituto de Tecnología de Montpellier y posdoctorado en Norwich (Reino Unido)
  • 1992-1998: Investigadora del CIRAD, profesora de la Sección de Industrias Alimentarias Tropicales de la ENSIA (rebautizada AgroParisTech), ahora adscrita a Montpellier SupAgro.
  • 1998-1999: Investigadora en la Universidad de Uji (Japón)
  • 2000-2010: Profesora de la Universidad de Montpellier
  • 2010: Profesora en la Universidad de Kioto (Japón)
  • Desde 2011: Directora de investigación, Unidad Mixta de Investigación Ingeniería de los Agropolímeros y Tecnologías emergentes, INRA Montpellier.
  • Aficiones: Lectura, ciclismo, natación, vela, danza.