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Lucile Capuron, ¡contamos con ella!

Promover la salud mental mediante hábitos de estilo de vida es el objetivo de Lucile Capuron, psicóloga de formación con experiencia en investigación clínica. Una trayectoria profesional singular para una personalidad excepcional, impregnada tanto de modestia como de ambición científica.

Lucile Capuron, Unidad de Nutrición y Neurobiología Integrada (INRA, Universidad de Burdeos), del Centro INRA de Nueva Aquitania-Burdeos. © Inra, Nutrineuro
Catherine Foucaud-Scheunemann, traducido por Fernando Campos Leza
Actualización: 15/05/2019
Publicación: 09/03/2019

«Lo más importante para nosotros es el impacto de la investigación en la sociedad». Al afirmar eso, con la fuerza y la convicción que le caracterizan, Lucile Capuron expresa todo lo que le mueve desde hace años: su vínculo con el INRA, su sentido de lo colectivo y su relación con los enfermos.

Filosofía, matemáticas... Pese a haberse decantado por las ciencias, el corazón de Lucile Capuron duda todavía al concluir el bachillerato. Sin embargo, le fascina el comportamiento humano más que nada en el mundo y se entrega con determinación a los estudios universitarios, con un interés particular en la neurociencia.

Lejos de una visión etérea con la que podría adornarse la psicología, Lucile Capuron se formó en psicología experimental y psicología de la salud, multiplicando sus prácticas en laboratorios de biología. Finalmente se incorporó al Laboratorio de Neurobiología Integrativa donde realizó su tesis doctoral bajo la supervisión de Robert Dantzer, por aquel entonces Director de Investigación en el INRA.

Cuando la depresión y la inflamación van al unísono

En el punto de contacto entre las ciencias psicológicas, biomédicas, la psiconeuroinmunología y las neurociencias, Lucile Capuron trató de comprender por qué los pacientes que padecían cáncer y eran tratados con inmunoterapia con citocinas sufrían una depresión grave. Su trabajo arrojó luz sobre la naturaleza, las características y la dinámica de la aparición de los efectos psicotrópicos de estos tratamientos. También le abrió muchas oportunidades para ir a investigar a los Estados Unidos, donde permanecería seis años. Allí, reforzó su formación en psiquiatría biológica, al tiempo que puso en marcha un amplio programa de estudios sobre los mecanismos fisiopatológicos que subyacen a la aparición de alteraciones neuropsiquiátricas en situaciones inflamatorias.

En 2005, manteniendo un pie en Estados Unidos, regresó a su primer amor. Fue contratada en el INRA como investigadora y se incorporó a la Unidad de Nutrición y Neurobiología Integrada (INRA, Universidad de Burdeos) del Centro INRA de Nueva Aquitania-Burdeos, cuyo trabajo gira en torno al impacto de la nutrición en las funciones cerebrales. Se centrará en el desarrollo de la investigación clínica sobre las personas, mientras que sus colegas trabajan en torno a los animales. Con su equipo, sigue interesándose en los mecanismos de la depresión, cuya complejidad ha ido deshilando a lo largo de todos estos años. Recordemos que la depresión es una enfermedad frecuente, en vías de convertirse en la primera afección discapacitante del mundo, cuyo pronóstico puede ser grave, máxime porque un tercio de los pacientes no responde a los tratamientos.

Una mirada a la depresión

En el origen de sus principales descubrimientos, Lucile Capuron y sus equipos han puesto de manifiesto que la inflamación sistémica, uno de cuyos marcadores son las citocinas, es un determinante importante del riesgo de depresión. También mostraron (clínicamente) que los pacientes con patologías inmunológicas o con componentes inflamatorios (cáncer, enfermedades autoinmunes, enfermedades cardiovasculares, patologías crónicas, trastornos metabólicos, etc.) sufren más depresión que la población general (15 % a 60 % frente a 5 % a 10 %). También determinaron el papel de la inflamación crónica de curso lento, que caracteriza la obesidad, en la fisiopatología de los trastornos neuropsiquiátricos en personas obesas.

Comprender cómo la nutrición contribuye a la salud mental  

Más recientemente, han demostrado que la inflamación crónica o sistémica afecta al metabolismo de dos neurotransmisores, la serotonina y la dopamina, que son esenciales para la función cerebral humana y el mantenimiento del estado de ánimo; también genera procesos de neurotoxicidad y afecta al funcionamiento de las redes. De esa manera, contribuye a la aparición de síntomas depresivos.

¿Y mañana?

Lucile casi se entregaría a las ensoñaciones... Su tiempo libre lo dedica en primer lugar a sus hijos y, si los días tuvieran más de 24 horas, bien que le gustaría hacer un poco más de deporte o salir más.

Quiero que tengamos éxito

Reconocida mundialmente por sus investigaciones sobre la relación entre la inflamación y los síntomas neuropsiquiátricos, Lucile Capuron va a continuar su investigación, más decidida que nunca, porque hay «mucho por hacer». Su objetivo es comprender mejor los mecanismos que intervienen en la depresión resistente y su expresión clínica, identificar los mecanismos de resistencia a los tratamientos estándar y definir nuevas estrategias preventivas y terapéuticas. El hilo conductor de su destino es acercar la nutrición y la psiquiatría. Se trata de una labor esencial en un momento en que muchos pacientes, algunos de los cuales se encuentran en un estado de enorme sufrimiento psicológico, le escriben, un poco como a Papá Noel, para expresarle toda la esperanza que depositan en ella.

La serotonina y la dopamina, las vías hacia el bienestar

Llamadas a veces «hormonas de la felicidad», la serotonina y la dopamina son neurotransmisores, es decir, moléculas químicas que contribuyen a la comunicación dentro del sistema nervioso. Están compuestas de aminoácidos, el triptófano y la tirosina, respectivamente.

Lucile Capuron ha elegido observar, en pacientes que sufren de depresión resistente, la actividad de las dos vías enzimáticas, IDO y BH4, implicadas en su metabolismo. La indolamina 2,3-dioxigenasa (o IDO) es una enzima que está involucrada en la degradación del triptófano. Conocida por ser inducida por inflamación, también participa en la producción de compuestos neurotóxicos. La tetrahidrobiopterina (o BH4) es un cofactor esencial en la síntesis de dopamina y serotonina a partir de tirosina y triptófano. En su fabricación se utiliza una enzima, la guanosina trifosfato ciclohidrolidasa 1 (o GTP-CH1), cuya actividad se modifica en condiciones inflamatorias.

Minicurrículum

  • 45 años, dos hijos

Trayectoria

  • Desde 2012  Directora de Investigación en el INRA
  • 2005-2012  Encargada de Investigación en el INRA
  • Desde 2010  Investigadora Asociada, Departamento de Psiquiatría y Ciencias del Comportamiento, Universidad de Emory (Atlanta, EE. UU.)
  • 2002-2005  Profesora Adjunta, Departamento de Psiquiatría y Ciencias del Comportamiento, Universidad de Emory
    Investigadora invitada, Centro para el Control y la Prevención de Enfermedades - CDC (Atlanta, EE. UU.)
  • 2000-2002  Investigadora postdoctoral, Departamento de Psiquiatría y Ciencias del Comportamiento, Universidad de Emory

Formación

  • 2011  Diploma de posdoctorado para dirección de investigaciones (IDH) - Universidad de Burdeos
  • 1999  Doctorado, mención Psicología - Universidad de Burdeos

Premios y distinciones

  • 2018 Premio Marcel Dassault
  • 2007 Beca de reintegración internacional Marie Curie
  • 2003 Premio Robert Ader al Investigador Joven

Publicaciones claves

Oriolo G., Huet L., Dexpert S., Beau C., Forestier D., Ledaguenel P., Magne E., Martin-Santos R., and Capuron L. 2019. History of major depression is associated with neuropsychiatric symptoms but not systemic inflammation in a cross-sectional study in obese patients. Brain, Behavior, and Immunity 76, 215-222.

Vancassel S., Capuron L., and Castanon N. Brain kynurenine and BH4 pathways: Relevance to the pathophysiology and treatment of inflammation-driven depressive symptoms. Frontiers in Neuroscience, 24 July 2018.

Delgado I., Huet L., Dexpert S., Beau C., Forestier D., Ledaguenel P., Aubert A., Sauvant J., Aouizerate B., Magne E., and Capuron L. 2018. Depressive symptoms in obesity: Relative contribution of low-grade inflammation and metabolic health. Psychoneuroendocrinology 91, 55-61. 

Huet L., Delgado I., Aouizerate B., Castanon N., and Capuron L. Obesity and depression: shared pathophysiology and translational implication. In: Quevedo J., Carvalho A.F., and Zarate C.A. (Eds). Neurobiology of Depression, Road to Novel Therapeutics, 2019, Elsevier, pp. 169-176.