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Promotor de la ciencia abierta a escala internacional

Jean-François Soussana tiene como misión gestionar toda la dimensión internacional de la estrategia de investigación del INRA, un trabajo para el que despliega toda su experiencia. Para este experto reconocido en el ámbito de la ecología de las praderas y los ciclos del carbono y el nitrógeno en relación con el cambio climático, el reto es enorme pero está a la altura de su excepcional trayectoria.

Jean-François SOUSSANA. © Inra, MAITRE Christophe
Emmanuelle Manck, Julie Cheriguene
Actualización: 28/06/2017
Publicación: 05/10/2011

Trabajar en red y en colectivo nos hace más creativos

«Hoy día, la investigación se lleva a cabo en el marco de redes mundiales», constata Jean-François Soussana, quien a lo largo de los años se ha convertido en un importante referente de la investigación en el ámbito de las ciencias medioambientales. Siguiendo esta línea, en marzo de 2017 acepta el puesto de vicepresidente a cargo de la política internacional del INRA. Sus objetivos son promover las prioridades científicas y el impacto del Instituto a través de su política internacional, renovar las herramientas de cooperación europea e internacional y fortalecer la capacidad de investigación y de conocimientos especializados del INRA para dar respuesta a los desafíos mundiales.

Para preservar el medio ambiente ¡la unión científica hace la fuerza!

En 2015, año en que Francia acoge importantes citas climáticas, Jean-François Soussana forma parte de los comités científicos de dos conferencias internacionales celebradas en Montpellier y París. La COP21 de París, que clausuró el año, reunió durante tres días a 2 200 participantes y contó con 95 países representados y una fuerte movilización del mundo científico y la política. En ella, Soussana se ocupó de la animación científica, desde la difusión del estado actual de los conocimientos hasta la propuesta de pistas para el futuro. Del Acuerdo de París nacerá una iniciativa única liderada por Francia con la colaboración del INRA, el CIRAD, el IRD y el consorcio CGIAR: «4 por 1000: suelos para la seguridad alimentaria y el clima» cuyo objetivo es la puesta en marcha de prácticas agrícolas y forestales que favorezcan la mejora del contenido en materias orgánicas y la captura de carbono en los suelos con miras a alcanzar, a escala mundial, una tasa de crecimiento anual del stock de capturas de carbono del 4 por 1 000 en los 40 primeros centímetros. «Tenemos resultados prometedores en Europa y en otras regiones del mundo. En Portugal, donde las capturas de carbono se evalúan desde 2009, la restauración de praderas degradadas ha contribuido a capturar 1 millón de toneladas de carbono. Entre las medidas llevadas a cabo en este caso están la siembra con semillas mezcladas de gramíneas y leguminosas y el aporte de fósforo para restaurar el suelo», ilustra Soussana. Estos resultados suponen la culminación de los trabajos de investigación a largo plazo en los que ha participado el investigador desde el inicio de su carrera.

Las praderas como indicadores de alerta sobre el cambio climático

Jean-François Soussana estudió en la Montpellier Supagro (entonces conocida como ENSAM). «Siempre me han interesado los temas relacionados con el medio ambiente y la naturaleza y por ello pensaba que una escuela de ingenieros agrónomos podía abrirme puertas. En aquel entonces, sin embargo, todavía no sabía que dedicaría mi carrera a la investigación», recuerda.

Contratado por el INRA de Clermont-Theix como encargado de investigación en 1986, Jean-François realiza experimentos a caballo entre la agronomía y la ecología y estudia el papel de las leguminosas en las praderas. «Analizaba cuestiones esenciales como su funcionamiento enzimático, así como el control de su fijación de nitrógeno. El objetivo era reducir la necesidad de fertilizantes y aumentar la calidad de la producción».

Desde principios de los 90, Soussana se interesa por el aumento del CO2 atmosférico y participa en uno de los primeros programas del INRA sobre cambio climático y efecto invernadero. El equipo lanza varios experimentos multigeneracionales. Los de la cuarta y última generación se centran en el impacto de los extremos climáticos como los que se dieron en 2003 y los que se esperan para finales de siglo. «Ahora tenemos una mejor visión del impacto que tendrán esos factores combinados y del papel que tiene la variabilidad del clima». A este estudio experimental se añade la construcción de exhaustivos modelos numéricos que permiten anticipar las consecuencias del cambio climático. «Los modelos que incluyen la diversidad vegetal y las interacciones con los organismos del suelo están actualizando nuestra comprensión de cómo funciona un ecosistema sometido al cambio global».

Un experto internacional que traduce el conocimiento en acción

Jean-François Soussana en la conferencia de la «Global Research Alliance on Agricultural Greenhouse gases» (GRA), consorcio internacional de 47 Estados cuyo objetivo es mejorar la productividad de la agricultura y reducir al mismo tiempo las emisiones de Gases de Efecto Invernadero (GEI).. © Inra, MAITRE Christophe
Jean-François Soussana en la conferencia de la «Global Research Alliance on Agricultural Greenhouse gases» (GRA), consorcio internacional de 47 Estados cuyo objetivo es mejorar la productividad de la agricultura y reducir al mismo tiempo las emisiones de Gases de Efecto Invernadero (GEI). © Inra, MAITRE Christophe

En el marco de proyectos internacionales, pronto se recurre al conocimiento experto de Jean-François Soussana. El investigador coordina un primer proyecto europeo sobre el impacto y la contribución de las praderas y la ganadería a los gases de efecto invernadero (carbono, nitrógeno y metano), del que surgen resultados inéditos e interesantes. «Las praderas europeas son, por lo general, pozos para el carbono atmosférico. Sus capturas pueden incluso superar, en equivalentes de CO2, a las emisiones de metano y N2O. Ello induce a pensar que estas superficies aportan beneficios medioambientales a pesar de que la producción de las granjas esté acompañada de emisiones netas de gases de efecto invernadero».

Su participación desde 1998 en el Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Clima (IPCC) marca un punto de inflexión coronado por el premio Nobel de la Paz otorgado al IPCC en 2007. «Este tipo de conocimiento experto colectivo ha tenido un enorme impacto a nivel mundial. Los conocimientos adquiridos son impresionantes y se están confirmando numerosas hipótesis». Con 156 artículos publicados en revistas científicas revisadas por pares y varias obras en su haber, Jean-François Soussana es un científico reconocido. A través de su participación en diferentes comités científicos internacionales, ha trabajado en aras de la sensibilización de la sociedad, la definición de estrategias de investigación y la búsqueda de soluciones. Un prestigio que en 2010 le llevó al puesto de director científico de Medio Ambiente del INRA.

Actualmente, vicepresidente a cargo de la política internacional del Instituto, Jean-François Soussana debe compaginar las distintas responsabilidades que ha asumido a lo largo de los años. «Cuando uno se implica en varios programas y actividades interesantes, lo difícil es organizarse y conseguir el tiempo y la energía necesaria. Desde fuera, damos la impresión de desempeñar varios oficios a la vez». Afortunadamente, puede confiar en la «fortaleza del INRA» que, según él, descansa en «una red interna de competencias muy amplia».

Minicurrículum

  • 57 años
  • Casado, dos hijos
  • Formación: ingeniero agrónomo y doctor en Ciencias
  • Contratado por el INRA de Clermont-Ferrand-Theix en 1986 como investigador
  • 2010 - 2017: Director científico de Medio Ambiente del INRA
  • Actualmente, vicepresidente a cargo de la política internacional del INRA

Coordinación de varios comités científicos, entre los cuales:

  • Desde 2016, copresidente de laGlobal Research Alliance on Agricultural GreenhouseGases(GRA), consorcio internacional que agrupa a 47 Estados;
  • Desde 2016, miembro del comité director de la Comunidad de conocimiento e innovación sobre el clima (Climate KIC) del Instituto Europeo de Tecnología;
  • Entre 2010 y 2015, presidente de la Iniciativa de Programación Conjunta en Agricultura, Seguridad Alimentaria y Cambio Climático (FACCE JPI) que reúne a 20 países europeos;
  • Desde 1998 participa en el Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC).

Galardonado con numerosos premios y medallas, entre los cuales:

  • 2007: Premio Nobel de la Paz otorgado al IPCC, del que es uno de sus expertos;
  • 2009: Nombramiento como Caballero de la Orden al Mérito Agrícola;
  • 2011: Medalla de oro de la Academia de Agricultura de Francia;
  • 2013: Premio Gerbier-Mumm de la Organización Meteorológica Mundial.