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Economista aplicada, ingeniera implicada

Anne Lacroix ha sabido deshacerse muy pronto de las trabas disciplinarias y hacer de la innovación metodológica un eje fundamental para la investigación en economía aplicada. Su carrera como ingeniera de investigación en el laboratorio Gael de Grenoble engloba a la vez actividades agrícolas, evaluación de políticas públicas y análisis de opciones de consumo. Anne Lacroix ha hecho de su método preferido −la economía experimental− el elemento clave de los dispositivos innovadores para la observación del comportamiento.

Anne Lacroix, ingeniera en el laboratorio de Economía Aplicada de Grenoble, recibe el Premio a la Innovación tecnológica para la investigación 2017 © MAITRE  Christophe
Patricia Léveillé, traducido por Marta Gómez
Actualización: 15/12/2017
Publicación: 20/11/2017

«El INRA siempre ha estado en mi vida», concluye Anne Lacroix con humor al terminar de contar su historia. Las imágenes desfilan: el pueblo natal en la Alta Saboya, su padre «agricultor innovador» dedicado a examinar los periódicos al acecho de las últimas investigaciones, su instituto de secundaria cerca del laboratorio INRA de Thonon-les-Bains… El INRA, donde terminará entrando para siempre y donde conocerá a su marido. Innovadora, imaginativa e inventiva, Anne se distingue por sus trabajos multidisciplinares pioneros y sus arriesgadas decisiones metodológicas. La investigadora ha adoptado una forma de trabajar basada en el diálogo y la construcción conjunta con sus colaboradores, prefigurando así la investigación participativa.

«Siempre me he sentido muy libre en el INRA»

La economía: puente entre agricultura y medio ambiente

Hasta los años 90, esta economista agrícola estudia las condiciones de trabajo de los agricultores. Posteriormente aborda el coste e impacto ecológico de las fuentes de contaminación difusa de origen agrícola y participa en el peritaje científico del INRA sobre pesticidas, que sigue siendo una referencia para los actores públicos y privados. Anne se emociona cuando piensa en la felicidad que le ha supuesto trabajar en lo que le gusta: acercar a economistas, agrónomos, geógrafos, hidrólogos, bioclimatólogos, ecologistas...

Con todo, al cabo de 14 años surge un malestar: «Mis colaboraciones casi exclusivas con los agrónomos me alejaban de la ciencia económica en curso». Alban Thomas, jefe del departamento SAE2 (1), explica: «Anne ha logrado realizar con éxito una conversión metodológica ejemplar pasando de la agricultura y el medio ambiente a la alimentación». Retomando las palabras de su responsable, Anne exclama: «¡Me pasé al otro lado del Rubicón!». Sus carcajadas resuenan al teléfono.

Apasionada de la «eco experiencia»

¿Pueden los consumidores servir de palanca para el desarrollo sostenible? Esta es la nueva cuestión concreta y urgente que Anne Lacroix quiere plasmar en un protocolo de investigación científica. Para ello recurre a la economía experimental, un método importado de Estados Unidos: «Los participantes se encuentran en condiciones reales y toman decisiones que tienen consecuencias reales para ellos, financieras o materiales». Mientras la interdisciplinariedad está cobrando impulso en el INRA, para Anne ya es algo normal: la investigadora reúne a economistas y nutricionistas, a la ciencia hedónica y cognitiva.

Los proyectos se centran en informar a los consumidores sobre los mercados alimentarios. Junto a sus colegas, Anne Lacroix ha ideado dispositivos originales: una tienda experimental de alimentos, un laboratorio móvil para observar el comportamiento de la población en barrios desfavorecidos. En colaboración con los ministerios de salud y medio ambiente, su equipo está trabajando en el diseño de logotipos que lleven a los consumidores a adoptar una alimentación más sostenible. Recientemente se ha seleccionado oficialmente el logotipo de Nutriscore, con su código de cinco colores, probado en tienda y en el laboratorio Gael.

Persona clave

La gran ilusión de Anne es involucrarse en todo lo que tiene que ver con lo colectivo. «Los colectivos son complicados, pero es algo que me encanta», responde alegremente. En su laboratorio y su departamento, Anne Lacroix ha contribuido al reconocimiento de las profesiones de apoyo a la investigación. «Necesitamos escucharla y saber lo que piensa antes de tomar decisiones en el laboratorio», comenta Mariane Damois, colega y amiga desde hace 40 años, ganadora también de un premio INRA en 2012.

Abajo, en el centro, Anne Lacroix, galardonada con el Premio a la Innovación Tecnológica para la investigación 2017, rodeada de su equipo en el Laboratorio de Economía Aplicada de Grenoble, centro INRA de Auvergne-Rhône-Alpes. © Inra, MAITRE  Christophe
Abajo, en el centro, Anne Lacroix, galardonada con el Premio a la Innovación Tecnológica para la investigación 2017, rodeada de su equipo en el Laboratorio de Economía Aplicada de Grenoble, centro INRA de Auvergne-Rhône-Alpes © Inra, MAITRE Christophe

(1) Ciencias sociales, agricultura y alimentación, espacio y medio ambiente

Contacto
Contacto científico:

  • Anne Lacroix Laboratorio de Economía Aplicada de Grenoble
Departamento asociado:
Social Sciences, Agriculture and Food, Rural Development and Environment.
Centro asociado:
Auvergne-Rhône-Alpes

Mini currículum

  • 63 años, casada, 2 hijos
  • 1981: Doctorado (3er ciclo) en análisis y planificación del desarrollo, Universidad de Grenoble
  • 1983 - hoy: Ingeniera de investigación – Unidad Mixta de Investigación INRA/CNRS/Universidad de Grenoble/Grenoble INP
  • 2017: Premio a la Innovación tecnológica para la investigación