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Premios INRA 2016. © Inra, Christophe Maître

Premios INRA 2016

Sacar un toro de ventaja

Gracias a los trabajos del equipo de «Genética y Genómica Bovina» del Centro INRA de Jouy-en-Josas, se está produciendo una auténtica revolución en las ganaderías. Al elaborar para el sector un nuevo método de selección de los reproductores, este equipo pone al alcance de la mayoría la posibilidad de renovar su rebaño, con amplio lujo de detalles. Además, en el día a día, permite mejorar la competitividad de la ganadería, la calidad de los productos, el bienestar animal y contribuirá a reducir los impactos de la ganadería sobre el medio ambiente. 

Nicole Ladet, traducido por Diego Fernández-Montes
Actualización: 27/11/2017
Publicación: 13/12/2016

La vaca se domesticó hace unos 10 000 años, pero hemos tenido que esperar al siglo XX para concebir una selección de los reproductores relativa a las aptitudes de su descendencia. Un método fiable, pero que requiere cinco años para evaluar a los toros, el tiempo necesario para que tengan hijas en edad de producir. En el año 2009, la selección genómica da un giro decisivo: de ahora en adelante, los terneros pueden ser evaluados desde su nacimiento de acuerdo a los datos de su genoma.
«¡Hemos vivido una aventura genial! Con una dinámica de grupo extraordinaria y una emulación permanente.» La unanimidad en el equipo que ha logrado esta selección es total. «En el día a día, muchas reuniones, pero en este equipo tan unido, siempre se encuentra ayuda», nos recuerda Didier Boichard, entrenador de este colectivo de 30 personas. Al asociar en el UMT 3G1 investigadores del INRA e ingenieros de Allice y de Idele*, junto con el apoyo de Apisgene, este grupo se ha forjado una cultura común trabajando a la vanguardia de la ciencia – con más de 60 publicaciones científicas como broche final – y estando siempre a la escucha de las necesidades del sector.       

Todo es posible…

Más rápida, menos costosa, la selección genómica pone a disposición una gama más amplia de reproductores y favorece de este modo la diversidad genética. Permite elegir a los reproductores en base a caracteres variados y complejos, incluidos caracteres difíciles de medir o poco heredables (como la fertilidad o la salud) y, por lo tanto, difícilmente accesibles mediante una selección convencional. Aplicada a más de 40 caracteres, la selección genómica permite satisfacer objetivos muy diversificados, incluso agriculturas alternativas. Se ampliará a caracteres nuevos, como la composición fina de la leche o la ternura de la carne, así como a criterios medioambientales como la emisión de metano por las vacas. Se da prioridad a la salud animal para mejorar la longevidad, el bienestar y reducir el uso de antibióticos: resistencia a la mamitis, salud de las patas, enfermedades metabólicas, o anomalías genéticas. Por otra parte, la selección relativa al gen «sin cuernos» permitirá erradicar las prácticas de descuerne.

Una revolución a toda velocidad

En tan solo un año, el año 2009, la selección genómica fue validada y aplicada a tres razas lecheras: Holstein, Normande y Montbéliarde. Desde entonces, se ha extendido a 11 razas, de las cuales tres de las principales razas nodrizas, Charolaise, Limousine y Blonde d’Aquitaine.
El concepto de selección genómica es innovador: pone en contacto estadístico el genotipo de un animal (la secuencia de su ADN) con su fenotipo (los caracteres que expresa) dentro de una población de referencia. Este modelo permite «predecir» el «valor» de un animal únicamente a partir de su genotipo y, por lo tanto, desde su más tierna edad, para los criterios elegidos. El genotipo es analizado a partir de muestras biológicas (sangre, biopsia de oreja…) y caracterizado mediante miles de marcadores genéticos, repartidos por todo el genoma y variables entre individuos. A mayor población de referencia, con genotipo y fenotipo, más precisas serán las predicciones. Didier Boichard recalca el «efecto bola de nieve»: cuanto más se emplee esta innovación para probar los animales por parte de los seleccionadores, se generarán más datos que consoliden las predicciones.         
Esta revolución se nutre también de historia. Las genealogías y fenotipos acumulados han alimentado los modelos matemáticos de la selección genómica. La experiencia comenzó en 2001 mediante un gran programa de «selección asistida por marcadores» (SAM) del cual el INRA es precursor. Esta antigua experiencia ha favorecido la rápida adopción de la selección genómica, impulsada por dos herramientas clave: el laboratorio GIE Labogena para el genotipado y el CTIG2 que recoge todos los datos recabados y proporciona poder de cálculo.    

Una sólida visión del bien común

Desde 1966, la Ley francesa encarga al INRA la misión de producir «índices» sobre los cuales se base la selección, y esto para todas las razas. Un objetivo esencial es el de difundir la metodología para todas las razas, como garantía de su sostenibilidad. Gracias a colaboraciones con otros países europeos, la población de referencia Holstein se ha multiplicado por 4 en el marco de Eurogenomics3, un incremento considerable en cuanto a la calidad de las predicciones se refiere.
Otra meta: hacer de este método un método accesible para los países en desarrollo. Vincent Ducrocq nos lo explica: «La brecha entre los países que ponen en práctica la selección genómica y aquellos que no pueden aplicarla se ahonda. La idea es crear una alianza provechosa para todos los participantes que permita que otros países constituyan una evaluación fiable de manera local y que Francia realice una mejor evaluación de sus toros para la exportación». En 2014, se logró establecer una asociación con Sudáfrica. Asimismo, desde hace 12 años, está en curso un proyecto con ONG indias.           
El hilo conductor de Didier Boichard es emplear de la mejor manera posible las informaciones del genoma. La próxima etapa se basará en los datos de secuenciación completa de los animales. La idea ya no es la de emplear marcadores asociados a los genes, sino directamente los genes responsables de la variabilidad de caracteres, para una selección aún más precisa. Un nuevo deporte colectivo para el que se entrena este equipo bien preparado…

1 UMT 3G: Unidad Mixta Tecnológica de ‘Gestión Genética y Genómica de las poblaciones bovinas’ (3G), fundada en 2009, y que reúne al INRA, Allice (Unión de cooperativas ganaderas) e Idele (Instituto de la Ganadería).
2 CTIG: Centro de Tratamiento de la Información Genética del Centro INRA de Jouy-en-Josas.
3 Consorcio Eurogenomics: Consorcio creado en 2009 que reúne a Francia, Alemania, Países Bajos, Dinamarca, Suecia y Finlandia, y al que se sumaron posteriormente España y Polonia.

Cifras y fechas clave

  • 1966: La Ley de ganadería encarga al INRA la misión de centralizar los datos de selección animal y de calcular los índices o estimaciones de valor energético de los reproductores. Esta misión se confirmará mediante la Ley de Orientación Agrícola de 2006.
  • 1992: Creación en el Centro INRA de Jouy-en-Josas de una colección de simientes animales, fuente de ADN.
  • 2001: Aplicación en el INRA del concepto de selección asistida por marcadores (SAM) a escala nacional.  
  • 2009: Puesta en marcha de la selección genómica en el INRA con 3 razas lecheras.  
  • 2009: Secuenciación del genoma bovino, con la participación del INRA.
  • 2016: El 80% de la simiente de toros procede de animales con evaluación genómica; 11 razas bovinas se benefician de la selección genómica en Francia: Holstein, Montbéliarde, Normande, Brune, Pie Rouge, Charolaise, Limousine, Blonde d’Aquitaine, Abondance, Tarentaise, Vosgienne.
  • 600 000 bovinos son genotipados y los datos se conservan en el CTIG (alrededor del 10% de los datos mundiales), 150 000 solamente en el año 2016.
  • 700 toros de inseminación están disponibles en Francia en 2016, sin distinción de raza, contra unos 100 en 2008.
  • Mediante una selección clásica, un toro producía entre 100 000 y 1 millón de dosis durante todo su recorrido. Con la selección genómica, los toros son más jóvenes y más numerosos, y cada uno produce únicamente entre 5 000 y 10 000 dosis durante su recorrido; se emplea por lo tanto una mayor diversidad de reproductores.

¿Y despuès?

En noviembre de 2018, el nuevo reglamento zootécnico europeo pondrá fin a la regia misión del INRA de selección animal. Se está debatiendo con el sector sobre un nuevo marco organizacional para mantener un sistema mutualizado, eficaz e innovador.